Implante coclear en Chile: 40 años recuperando la audición de pacientes con sordera profunda

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  • Fue en la década del 80 cuando comenzaron a realizarse los primeros implantes cocleares en nuestro país. De eso, ya han pasado cuatro décadas, mejorando la calidad de vida de miles de chilenos.

Un procedimiento que consiste en instalar quirúrgicamente un aparato electrónico que provee información sonora para pacientes con pérdida severa o profunda de la audición neurosensorial en ambos oídos.

El dispositivo sirve tanto para adultos como también para niños y “consta de una prótesis interna que se fija a través de una cirugía que dura aproximadamente 2 horas y media, y una parte externa que recoge los sonidos, selecciona, codifica y transmite al receptor interno”, explica la Dra. Bharti Tulsidas, otorrino de Clínica Las Condes.

Posterior a la cirugía, se espera un periodo de aproximadamente un mes previo al encendido del dispositivo para que cicatrice la zona. Posterior se espera un mes adicional para que el cerebro pueda adaptarse al sonido y comience a ser inteligible. “El tiempo en que se consigue una buena discriminación de los sonidos ambientales y el habla es muy variable; en el caso de adultos que ya tienen desarrollo del lenguaje, dependerá del tiempo que ha pasado desde la pérdida de la audición y la colocación del implante coclear. Mientras que, en el caso de los niños que nacen o presentan pérdida de la audición previo al desarrollo del lenguaje, los primeros resultados variarán de acuerdo a la edad de la implantación. Pero en general, los primeros resultados se obtienen al mes de funcionamiento del dispositivo, siempre y cuando, se acompañe de un proceso de rehabilitación y entrenamiento auditivo que puede durar entre seis meses y un año”, agrega la especialista CLC.

Las ventajas del “oído biónico”

Actualmente, el procesador externo cuenta con la posibilidad de tener tanto baterías recargables -que pueden duran hasta 40 horas- y también desechables para aquellas situaciones “outdoor” en que se requieran.

Los implantes cocleares son una alternativa de tratamiento segura para adultos y niños con hipoacusia (disminución de la capacidad auditiva) y las ventajas de esta intervención podrían resumirse en:

  • Mejora de la audición, el desarrollo y comprensión del lenguaje oral.
  • En adultos mayores hipoacúsicos, el implante podría disminuir el riesgo de demencia senil.
  • La mayoría de los implantados refieren que antes solamente diferenciaban sonidos fuertes, medios y suaves y que posterior a su cirugía pueden percibir y reconocer diferentes tipos de sonidos, como pasos, portazos, sonidos de motores, timbres del teléfono, ladridos de perros, silbidos de la tetera, crujidos de hojas, el sonido de un interruptor de luz que se enciende y apaga, y que su audición va mejorando continuamente.
  • Muchos entienden el habla sin leer los labios.
  • También pueden hacer llamadas telefónicas y entender voces de familiares por teléfono.
  • Pueden escuchar televisión y otras fuentes electrónicas.
  • Si su hipoacusia es severa, puede controlar mejor su propia voz para que sea más fácil que los demás lo entiendan.
  • El beneficio mayor se ha medido usando pruebas de desempeño auditivo y lingüístico; sin embargo, los pacientes o los padres de niños con hipoacusia a menudo informan mejoras generales, por ejemplo, confianza, comportamiento y calidad de vida.

Antes de la existencia del implante coclear, los pacientes debían conformarse con audífonos u otros aparatos de audición, que simplemente amplificaban el sonido; es decir lo hacían más fuerte. No obstante, existen condiciones en el oído en que no basta con “subir el volumen del sonido, ya que la persona sigue presentando dificultad para comprender el lenguaje hablado, generando, además, trastornos en el ánimo y en la autoestima producto de la dificultad de integración social. Esto hace recomendable el implante coclear”, señala la otorrino de Clínica Las Condes, Dra. Bharti Tulsidas.

En Chile, el plan de Garantías Explícitas en Salud (GES) cubre este procedimiento en niños hasta los cuatro años de edad. Sobre esa edad, los pacientes pueden optar al fondo de la Ley Ricarte Soto que permite la compra del dispositivo.